Domingo, 05 de septiembre de 2010

Los diarios, la radio, la televisión son los vehículos más groseros de la mentira. No solamente nos alejan de los auténticos problemas - del "¿cómo vivir mejor?" que se plantea concretamente cada día -, sino que además nos empujan a identificarnos con unas imágenes prefabricadas, a situarnos de manera abstracta en el lugar de un jefe de Estado, de una vedette, de un asesino, de una víctima, en suma, a reaccionar como si fuéramos otra persona. Las imágenes que nos dominan es el triunfo de lo que no somos y de lo que nos expulsa de nosotros y nosotras mismas; de lo que nos convierte en objetos a clasificar, etiquetar, jerarquizar, según el sistema de la mercancía generalizada.
Existe un lenguaje al servicio del poder jerarquizado. No está solamente en la información, la publicidad, las ideas preconcebidas, las costumbres, los gestos condicionados sino también en todo lenguaje que no prepare la revolución de la vida cotidiana, en todo lenguaje que no esté al servicio de nuestros placeres.
El sistema mercantil impone sus representaciones, sus imágenes, su sentido, su lenguaje cada vez que se trabaja para él, es decir, la mayor parte del tiempo. Este conjunto de ideas, de imágenes, de identificaciones, de conductas determinadas por la necesidad de acumulación y de renovación de la mercancía constituye el ESPECTÁCULO en el que cada uno de nosotros y nosotras desempeña el papel de lo que no vive realmente y vive falsamente lo que no es. Ello se debe a que el rol es una mercancía viviente y la supervivencia un malestar interminable.
El espectáculo (ideologías, cultura, arte, roles, imágenes, representaciones, palabras-mercancías) es el conjunto de las conductas sociales por las que el ser humano entra en el sistema mercantil, participa en él en contra de sí mismo, convirtiéndose en objeto de supervivencia - mercancía -, renunciando al placer de vivir realmente para sí mismo y de construir libremente su vida cotidiana.
Sobrevivimos en un conjunto de imágenes a las que nos sentimos obligados a identificarnos. Cada vez actuamos menos por nosotros mismos y cada vez más en función de abstracciones que nos dirigen según las leyes del sistema mercantil (beneficio y poder).
Carece de importancia que los roles o las ideologías puedan ser favorables u hostiles al sistema dominante puesto que permanecen dentro del espectáculo, del sistema dominante. Sólo lo que destruye la mercancía y su espectáculo es revolucionario.

En suma: si dependes de los noticieros de televisión y radio estás frito. Estos grandes medios solo te manipulan. No te informan, te deforman. Ademas te bombardean con publididad, que es una forma mas grave de manipulación. Trabajan para las grandes empresas, de las cuales obtienen sus ingresos. Te pensas que van a decir algo contrario a los intereses de sus anunciantes?. Otro anunciante importante es el propio gobierno, que tambien es socio de las grandes empresas. O mejor dicho: empleado.

Dale unas cuantas vueltas en tu mente a esto: 
Con todo lo que mamaste desde chico de la tele y los medios, moldeaste tu forma de pensar. Y es difícil pensar de otra manera, aunque hay muchas otras que nunca te mostraron en la tele u otros medios masivos. Y entonces crees por ejemplo que el capitalismo o el comunismo son la mejor estructura social. Y creés que hay que estar a la moda. Y cosas así.

Viendo los videos que siguen vas a entender adonde va la cosa.

fuente: http://pensamiento.kinoki.org y propias.


Publicado por Somo_mono @ 22:48
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